No pretendo agradarles

Así que pueden confiar en mi

7.06.2005

De derecha y de izquierda

Ni uno, ni otro

-Hey, Ferzzola. ¡Vos sos un facho! - dicen muchos de los que leen mis artículos. Que soy intolerante, racista, discriminador, etc., etc. Les aclaro: en mi glorioso país, tanto la palabra facho, como zurdo, dependiendo de la tonalidad, puede prestarse al insulto. Y es un tema muy delicado. Demasiado. Sucede que facho está asociado al atroz gobierno militar de facto que culminó con la asunción a presidente de Raúl Alfonsín. Herida todavía abierta en la Argentina, que dejó como saldo muchos muertos y desaparecidos. Zurdo se vincula con la izquierda, y dicho en tono burlón se presta a la descalificación desdeñosa. Quiero ser sincero con los lectores de este blog. Yo no soy ni de derecha, ni de izquierda. No simpatizo ni con una, ni con otra. Los odio a todos. Creo que los militares deben sufrir de la misma manera en que hicieron sufrir a sus víctimas, pudrirse en la cárcel y morir de SIDA. Pero también creo que los montoneros y movimientos de izquierda culpables de la muerte de muchos inocentes durante la dictadura, cosa que nadie menciona por acá, deben tener el mismo trato. Y los zurdos tienen que ponerse a trabajar por un país mejor, en vez de andar cortando calles y pidiendo más planes sociales. Pero yo sé poco de eso, no es mi área. Y seguro me sale uno de izquierda a decir que no hay oportunidades, que esa gente nació en un extracto social marginal y no conoce mejor, que no tienen alcance a la educación, y todo eso. Puede que tengan razón. Aunque nadie me saca de la cabeza que cualquier persona ya grandecita puede entender los conceptos básicos de lo que es una sociedad y como hacer para insertarse en ella. Acá usamos ese discurso sociológico para excusar una conducta incivilizada y mediocre. Claro, porque lo peor que te puede pasar en Argentina es que te tilden de facho. Es como el insulto máximo, que luego conduce a un repudio social ineludible.

Mi país es un caos. El piquete, que tan romántico y valiente se ve en otros lugares del mundo, deja sin trabajo a muchísima gente y ya tiene otras consecuencias funestas. Los taxistas pierden horas enteras de paga, esperando a que los piqueteros terminen de tomar mate. Los empleadores de Capital Federal ya no toman personas de la provincia, porque los principales ingresos a la Capital suelen estar cortados todos los días (y, por lo tanto, los empleados llegan tarde). Los piqueteros han atacado a gente inocente que, camino al hospital, han querido pasar. Incluso hubo un caso con consecuencias macabras, que terminó con la muerte de una ancianita, porque no se dejó pasar a la ambulancia que la llevaba. ¡Y ahora es moda! El otro día, los hinchas de no sé que club de fútbol cortó las calles porque no sé quien no les permitía usar la cancha para no sé que. Una locura. Disculpen, pero no puedo simpatizar con eso. De hecho, no creo que nadie lo haga. Pero nuestros medios de comunicación son cobardes. Muy cobardes. Saben que ir en contra del movimiento de izquierda seria como etiquetarse de derecha. Y nadie quiere ser la derecha acá, con tanto zurdo dando vueltas y una historia que repudia a los fachos. El gobierno tampoco toma medidas en el asunto. Sabe que cualquier cosa que haga puede terminar en violencia, y no quiere perder la popularidad que goza hoy en día, ni fortalecer el discurso víctima de los de izquierda. Por eso, nadie se mete demasiado con los inadaptados. Y creo que es tiempo que sepamos separar la paja del trigo, y las cosas de las ideologías que elucubran detrás. Lo que está mal, está mal. Punto. Si Gandhi se tira un pedo en mi casa, me va a molestar lo mismo que un Hitler flatulento. Sinceramente, creo que un asesinato no es válido en ningún caso. Sea porque se mató por falta de empleo o por totalitarismo. De la misma manera, creo que una ley rota, es una ley rota. Sin importar la ideología del delincuente.

Lo dicho. Pero para serles más claro. En el día del Juicio Final, cuando sobre el monte Armaggedon se decida el futuro de las almas sobre la Tierra, y los fachos y los zurdos tengan su última sangrienta contienda, yo voy a estar en casa mirando televisión. No jodan.