No pretendo agradarles

Así que pueden confiar en mi

4.14.2005

Los videojuegos y la violencia

Nota vieja, pero cada día más actual

Nuestra sociedad vive en un equilibrio inestable cimentado sobre la base de una supuesta perfección. Fundamentos arcaicos mueven los hilos de la masa. La ética, la moral y las buenas costumbres siguen sin una nueva interpretación a pesar de las lecciones del pasado. Y, para desgracia de muchos, no hay tanta diferencia entre aquellos que quemaron brujas en la Santa Inquisición y los que hoy establecen lo bueno y lo malo de nuestro mundo.

Pasa que, el sistema bajo el cual vivimos, más exhausto cada vez, no puede darse el lujo de aceptar sus falencias. Si lo hiciera, con tantos detractores, no duraría ni un segundo. Y es por eso que necesita chivos expiatorios capaces de redimir la culpa de una sociedad cada vez menos entregada a las necesidades del prójimo.

Cualquier persona que no tenga los mismos gustos y necesidades que nuestra sociedad establece como buenos, termina siendo un marginal. Cualquier persona que se vista de manera "extraña" y no se peine con raya al medio, debe andar en algo raro. Ni hablar si en vez de practicar algún deporte, como Dios manda, preferimos jugar a los videojuegos toda una tarde. Entonces, a la hora de señalar un problema, ¿qué mejor que hacerlo contra aquello que no se rige por las normas establecidas? Si algo anda mal, debe ser por ese elemento externo que el sistema condena. No por los propios errores y las carencias.

Violencia digital vs. violencia real
No tenemos más que abrir el periódico del día para encontrar cientos de atrocidades. Robos, asesinatos, violaciones, hambre, guerra, devastación ecológica... Si una persona mata a otra por el motivo que fuere -marginalidad, falta de trabajo, ambición, problemas económicos, maltrato social, entorno familiar violento- se culpa a la víctima y no al victimario. De otra manera, habría que entrar en un detallado análisis que no le conviene a nadie, ya que pondría en tela de juicio todos los horrores de nuestro sistema. Cuando una persona que juega a los videojuegos comete un acto violento, pues ya se dice que estos tienen la culpa.
¿Qué me hablan de violencia en los videojuegos? Basta encender la televisión para ver de lo que somos capaces. Una nueva guerra acaba de terminar (y es probable que otra comience), hemos devastado todos nuestros recursos naturales, cada amanecer trae un nuevo psicópata -que no es otra cosa que un producto de nuestra sociedad- y los talks shows nos enseñan otra clase de violencia (la emocional); ir a la cancha es cada día más peligroso y no podemos salir a pasear de noche a sabiendas que podríamos no volver vivos a nuestros hogares. Nadie se molesta en analizar todos estos problemas. Eso sí, cuando unos flacos que juegan Doom masacran a decenas de sus compañeros, mejor señalar al chivo expiatorio por excelencia. Eso es mejor que hacernos cargo de nuestros problemas como sociedad.

Los beneficios de los videojuegos
Son muchos los argumentos que se esgrimen en contra del entretenimiento digital. Que te dan epilepsia, que te vuelven un inadaptado social, que generan violencia, que te atrofían los sentidos, bla, bla, bla. Ninguna de estas brutales aseveraciones podría someterse a un examen científico sin tocar fondo. Las personas que sufren epilepsia frente un videojuego, son personas que ya tienen la enfermedad latente. Tanto podría haberles sucedido frente a un juego como en una disco. Jamás se ha demostrado que un videojuego haya sido la causa de ningún acto de violencia. Quien mata a una persona, o comete cualquier acto de violencia contra su prójimo, es un enfermo, un psicópata. Esa misma persona podría haber matado a otra tanto si jugara a los videojuegos como si coleccionara estampillas.
Diferentes investigaciones -investigaciones serias- aseguran que sí existe un cambio de conducta en quienes hacen uso de los videojuegos. Los videojugadores son personas extrovertidas y con una gran autoestima. Las mismas investigaciones aseguran que también afectan el desarrollo intelectual. Los jugadores suelen ser sujetos de nivel intelectual mayor al promedio. Por otro lado, los videojuegos alejan a los adolescentes de vicios realmente peligrosos. Aquel que encuentra un verdadero interés en el hobbie no cae en la droga, el vandalismo o la violencia callejera. Como si fuera poco, mejora la coordinación motriz-visual, prepara a los más niños en el mundo de la tecnología y estimula nuevas formas de aprendizaje.

Que los videojuegos en sí sean violentos, nadie lo pone en duda. Pero como videojugador, les puedo asegurar que luego de todo un día de arduo trabajo, dolorido por el stress, histérico por el tráfico, cansado de los gritos de mi novia y sofocado por el smog, si no tengo un juego de vídeo a mano con el que "descargar" mi tensión, sería mucho peor, o quizás necesitaría una visita al médico. La catarsis que ofrecen los videojuegos, sean violentos o no, seguramente habrá evitado más de un acto de violencia. Seamos sinceros, todos nosotros conocemos los límites. Todos nosotros sabemos que la violencia NO PUEDE dejar la pantalla. Quien no distingue la realidad de la ficción, quien no sabe la diferencia entre el bien y el mal, tanto juegue a un videojuego o no, tarde o temprano hará algo que todos lamentaremos.



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