No pretendo agradarles

Así que pueden confiar en mi

9.02.2005

La receta

El no era cirujano. Pero sí perverso y un poco enfermo. Ella… ella era ella, vos la conoces, y se había enamorado. Las mujeres hacen cosas locas por amor. No tenés que dudarlo.
Se habían conocido por Internet. Él buscaba una receta, ella alguien que la ayudara con su... ahem... problema. No me preguntes como, esas cosas nunca se saben con certeza, pero lo cierto es que se dieron cuenta que tenían intereses compartidos. Se encontraron en un bar, y poco a poco se entendieron. Se podían ayudar mutuamente, y estaban dispuestos a hacerlo. Eso, en un mundo como este, es todo un acontecimiento. Y no es mi lugar juzgar, ni el tuyo, ¿sabés? La gente hace cosas raras. Pero mientras no jodan a nadie, y sea para mejor… ¿por qué no? A tu abuela, por ejemplo, le gustaba meterles cosas por el culo a las vacas, cuando vivíamos en el campo. Decía que así se tranquilizaba. Y si se sacaba el tema, era para peleas. Así que la dejaba ser feliz. Una vaca no es un ser humano, viste.

La cuestión es que ellos dos, él y ella, quedaron en hacerlo. Ella pidió licencia en el trabajo, él compró lo que necesitaba. Zanahorias, ajo, apio, cebollas, una lata de conserva de tomate, tomates frescos, y alguna cosa más, que sé yo. Ella se compró un vestido, maquillajes, perfumes y todas esas cosas que hacen de las mujeres, mujeres.

Se vieron una noche, hace seis años. Ella tuvo la precaución de pensar en el futuro, sino vos no estarías acá, y antes de salir para la casa de él guardó un poco de… de eso… ¡ya sabés! No me hagas decirlo, que me da vergüenza. Fue vestida con su ropa nueva, perfumada con sus perfumes nuevos, y maquillada con sus maquillajes nuevos. Si me preguntás, se debería haber visto muy ridícula. Antes no le quedaban tan bien esas cosas. Entonces ella llega a la casa y ya se olía olor a rico, a cocina casera, como la que hace la abuela. Se sobresaltó un poco. El olor la hizo entrar en razón. ¿Realmente lo estaba por hacer? Se contuvo, él no la iba a dejar salirse del asunto. Había pasado por muchos problemas, y capaz que se enojaba. Se sentaron y hablaron un poco. Él noto sus nervios y la tranquilizó. Que había estado estudiando, estaba seguro de que lo iba a poder hacer, le dijo. Ella no se tranquilizó, pero igual se recostó. Levantó su pollera. Y él lo hizo.



Llevó un tiempo, pero finalmente ella sanó y a los médicos no les quedó otra que hacer una cirugía reconstructiva que simulaba, y muy bien, lo que ella siempre quiso tener. Salió en todos los diarios. Fue un caso famoso. El primer hombre que, por amor, se cortó su miembro. Ya estando mejor fue y encaró a Bárbara, la que ahora es tu otra mamá. Siempre la amó, ella también lo quería. Pero no podían intimar, siendo ella lesbiana, vistes… no, no había caso. Así que lo dejó, por más cariño que sintiera. Cuando volvió, bueno… ¿qué mejor prueba de amor? Se juntaron al tiempo. Y al año, más o menos, naciste vos.



Y esa es la historia. ¿Qué se hizo de la vida del otro? Ah, no sé… habría que preguntarle a tu mamá. Ojala que haya disfrutado del guiso.


Disculpen las desprolijidades. Lo escribí en 10 minutos sólo para jorobar. En algún momento me preocuparé de pulirlo.